Lady Catherine novela romántica s.XIX


Lady Catherine es una novela romántica ambientada en el periodo de regencia de principios del siglo XIX

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martes, 1 de julio de 2014

Capítulo Seis: Primer Baile de Primavera. 18 de Abril de 1812

Llegué junto a mi hermano al imponente palacio donde se celebraba el evento más esperado de la temporada, el baile de primavera. Había flores y velas por todas partes, la música sonaba en cada salón y no existía una esquina o rincón del edificio donde no se pudiera oír risas y conversaciones. El salón de baile estaba inundado de parejas que no paraban de girar al son de la melodía reinante y me sentí feliz al sentir pequeñas brisas con el vuelo de los vestidos de las damas al bailar. Sentí nervios de anticipación. Yo quería bailar, bailar toda la noche.

George fue el primero en solicitarme un baile. Juntos compartimos un minué y con mi hermano después pude bailar una contradanza, intercambiando pareja con mi prima Marianne. Pero estaba tan contenta de bailar en aquel salón y tan concentrada en no confundirme en los pasos de la coreografía que no pensé dónde estaba o con quién bailaba nuestra buena amiga Jane. Entonces en uno de los giros del baile me crucé con él. Wellington.


Su expresión era seria y cuando nuestras miradas se cruzaron no hizo ningún gesto de reconocimiento o saludo. Pasó a mi lado sin más y volvió junto a su pareja de baile: Jane.

La joven y bonita Jane estaba radiante con su vestido rosa que resaltaba sus rizos dorados y unas mejillas ruborizadas. Cómo me disgustó en ese momento no haber elegido un vestido rosa para el baile. Cómo odié a aquella muchacha.

Cuando terminé de bailar con mi hermano, salí de la zona de baile con la excusa de tener mucha calor y necesitar algún tipo de refresco que me quitara la sed. Los demás al parecer siguieron mis pasos con el fin de tomar algo también. Charles nos ofreció ponche a las tres muchachas y George, bastante animado por la danza y la alegría colectiva, le propuso bailar la siguiente pieza a Jane. Esa joven y su espectacular vestido rosa estaban triunfando aquella noche.

—Señoritas —Lord Wellington se había acercado a saludarnos. Las tres al unísono inclinamos la cabeza en aquel típico acto de cortesía—. Me atrevería a afirmar que son las muchachas más hermosas de todo el baile. Están maravillosas esta noche.

—¿Ha visto ya a todas las señoritas del edificio Lord Wellington? —Lo cuestionó mi prima Marianne.

— Sólo a las más interesantes.

Todos rieron con la broma de Wellington, siguieron bromeando y comentando sobre conocidos allí presentes y sobre aquellos que por alguna razón decidieron no acudir al evento. En toda la conversación me sentí excluida, a pesar de que Marianne estaba cogida de mi brazo. Wellington evitó dirigirme la palabra directamente y procuraba que nuestras miradas no se cruzasen. La situación me resultaba demasiado violenta hasta que llegó a su punto cumbre:

—Lady Catherine ¿se encuentra bien? —George interrumpió la conversación que ahora mantenía el grupo para hacerme aquella pregunta. Los demás, alarmados, pararon sus risas y parloteos para observarme con ojos de preocupación—. Prima te has puesto muy pálida y pareces estar muy lejos de aquí, apenas intervienes en la conversación.

— Estoy... —Me sentía tan violenta frente a todos esos ojos observándome—. Es sólo que... que necesito un poco de aire fresco.

Me giré para escapar de aquella situación, pero la mano de mi prima Marianne me retuvo:

—¿Quieres que te acompañe fuera a tomar el aire a los jardines?

—Ni te preocupes Mary, sigue divirtiéndote. Yo sólo voy a sacar la cabeza por la primera ventana o balcón que encuentre, a ver si me despejo—. Intenté sonar convincente para que me dejase ir, pero esta vez en susurros para que otros oídos no pudieran escuchar—. Es este "maldito" vestido verde que me da mucha calor y estoy un poco agobiada.

—Bueno, tal vez lo llevas muy ceñido pero no creo que sea culpa del color —Dudó durante unos instantes pero finalmente me dejó ir—. No salgas sola ¿me oyes? Si decides ir a la sala de señoras o fuera, búscame y te acompaño.

Fingí una sonrisa para Marianne, no quería que se quedase preocupada. Y con una caricia sobre la mano que me sujetaba, me liberé del amarre.

La noche estaba resultando un autentico chasco para mí. Nunca me consideré envidiosa y es una actitud que sin duda rechazaría en cualquiera, pero no podía evitar fijarme en Jane y desear su belleza, el sol de primavera en su cabellos, su figura angelical y hasta el llamativo vestido rosa. Al final estaba comprobando que no sólo era una decepción para Charles y la sociedad... hasta yo misma me veía despreciable. Necesitaba alejarme de todos ellos, estar sola y aclarar mis oscuros pensamientos, aunque no percibí en aquel momento que alguien seguía mis pasos.




...


3 comentarios:

  1. ¡Hola! De momento he leído hast aquí, y me está gustando :-). No puede faltar un baile en este tipo de historias, ¿eh? ;-)

    Pobrecilla Catherine, que ha enfadado al duque, y él ahora no le hace ni caso... Eso sí, espero que no siga siendo tan dura consigo misma.

    Saluditos :-D.

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    Respuestas
    1. Gracias por pasarte y leer.

      En Lady Catherine veremos más de un baile, pues estaban muy de moda :) Pero a la pobrecita no se le da muy bien eso de socializar, es un poco ingenua y retraída la pobre Cathy.

      Espero que te esté agradando y que te enganches a leer los demás capítulos.
      Un besito.

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  2. Me encantan los bailes ^^ Cada vez se pone más interesante ^^

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Gracias por leer "Lady Catherine"

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